Artrosis

La artrosis es una enfermedad reumática degenerativa que se caracteriza por el desgaste o pérdida del cartílago entre los huesos de una articulación.

Como consecuencia, los huesos tendrán mayor rozamiento entre ellos, lo que lleva al paciente a sufrir dolor al utilizar las articulaciones afectadas. Los casos de artrosis más comunes se dan en la rodilla, columna, manos y cadera.

Actividades tan simples como caminar un poco, subir escaleras, incorporarse de la silla o realizar tareas comunes del hogar provocan mucho dolor. Esto genera mucha angustia por la falta de independencia y control que la enfermedad provoca.

Artrosis de Rodilla
Artrosis de rodilla. Pérdida del cartílago entre los huesos.

¿Cómo puede ayudar la apiterapia a mejorar esta enfermedad llamada artrosis?

De todos los productos derivados de la colmena, la apitoxina es la más utilizada en estos casos. Además de ser un energizante natural, es un potente analgésico y antiinflamatorio.

Está demostrado científicamente que este producto natural, generado como defensa por la abeja, es capaz de frenar el avance de la artrosis.

La apiterapia no regenera el cartílago pero hace desaparecer el dolor, desinflama la zona, enlentece el avance de la pérdida de cartílago y mejora el estado general del paciente.

 

Artrosis de rodilla

La articulación de la rodilla es la más voluminosa y compleja de nuestro cuerpo, nos permite caminar mediante sus movimientos de flexión y extensión.

La patología degenerativa, es decir, el desgaste del cartílago que amortigua, provoca lo que se conoce como artrosis de rodilla o gonartrosis.

Se trata de un sufrimiento con el movimiento. El derrumbe a nivel del cartílago que actúa como amortiguador entre el cóndilo femoral y el platillo tibial (fémur y tibia) es lo que se conoce como artrosis. El fémur comienza a inclinarse hacia adentro, puede aumentar de tamaño y calentarse e incluso pueden generarse derrames mecánicos.

Se considera que a partir de los 45 años este cartílago comienza a desgastarse. La medida en que lo hace depende de la sobrecarga que le damos a esta articulación. Aquí, el sobrepeso y la obesidad juegan un papel muy importante en los síntomas.

El dolor es el síntoma más importante. Aunque es posible aliviarse si nos mantenemos sentados o acostados, al incorporarnos de una silla, por ejemplo, volvemos a sentir dolor y cuesta iniciar la marcha.

La apiterapia alivia el dolor, desaparece ruidos (roces o crujidos), reabsorbe derrames que puedan existir y enlentece el proceso de degeneración del cartílago.

 

Artrosis de mano

 

La mano tiene multiplicidad de funciones en la vida diaria, por eso, es de suma importancia tratar esta patología para poder seguir realizando actividades cotidianas sin sentir dolor. La artrosis en la mano predomina en mujeres (por diez casos femeninos podemos encontrar solo uno masculino) y suele ser hereditario, por lo que, frecuentemente, se ven casos en toda la línea femenina de las familias que la padecen. Aparece en general a partir de los 45 años. Lo primero en aparecer son nódulos que, al principio, son rojos y blandos y luego se vuelven más firmes y de color violáceo. Finalmente, se vuelven duros de consistencia ósea.

Al principio, los dedos que suelen verse más afectados son los índices y medios. Luego se comprometen los demás dedos. A veces la aparición de los nódulos no duele, pero otras veces duele mucho. Desde el inicio se pueden apreciar signos inflamatorios (como calor o rubor) e impotencia funcional. Estos síntomas limitan a la persona en muchos aspectos, por ejemplo: les cuesta escribir, sujetar un tenedor, estrechar la mano, abrir puertas, abrir botellas, etc. Lo que más impacta es la parte estética, además del dolor, ya que las deformaciones pueden ser importantes.

Heberden, en 1802, fue quien describió por primera vez esta patología, por lo que hoy se conoce como «Nódulos de Heberden» a los nódulos que se encuentran en las articulaciones interfalángicas distales. También podemos tener otras deformaciones en las manos, a nivel de las interfalángicas proximales, llamados «Nódulos de Bouchard» que aparecen antes, durante o después de los de Heberden y presentan características similares.

Con el tratamiento de apiterapia logramos aliviar el dolor y disminuir la inflamación. Si los nódulos están en la etapa de inicio, es decir, en la etapa blanda, se logra aplanarlos y hasta pueden llegar a desaparecer. Si están en una etapa más avanzada, es decir, más firmes, se logra disminuir el dolor y enlentecer el proceso de avance, se devuelve la función de la articulación y ayuda a recuperar su movilidad.

El alivio del dolor ayuda al paciente a motivarse, a recuperar la confianza en sí mismo y a realizar actividades que había dejado de hacer.

Artrosis de cadera (coxartrosis)

La articulación de la cadera está formada por la unión del fémur (hueso largo de la pierna) y la pelvis (hueso coxal), por eso se le llama articulación coxofemoral.

Tanto la cabeza del fémur como el hueco del hueso coxal donde se articula están recubiertos por cartílago lo que facilita todos los movimientos sin que haya dolor. Con el paso de los años, o por determinadas actividades, se provoca el desgaste progresivo de este cartílago que pierde su textura, su grosor e incluso puede llegar a desaparecer. Esto da origen a lo que se conoce como coxartrosis o artrosis de cadera y cuyo mayor síntoma es el dolor.

El comienzo clínico de la artrosis de cadera se manifiesta entre los 40 y 60 años y su frecuencia es casi igual en hombres y mujeres.

Síntomas

El síntoma más importante es el dolor que se localiza en la ingle. A veces puede extenderse a la nalga, a la región anterior del muslo e incluso llegar a la rodilla. Este dolor cede con el reposo al inicio, pero llega un momento en que duele incluso estando en cama. Otros síntomas son la limitación en la movilidad: a las personas les cuesta caminar, ponerse las medias, atarse los zapatos, tienen dificultad para incorporarse de un sillón o silla baja, no pueden cruzar las piernas, les cuesta subir y bajar escaleras, todo esto por el dolor que provoca.

Causas

Las causas más frecuentes son: la edad, la actividad de la persona, sobrepeso, factores congénitos (displasia de cadera) y factores traumáticos.

Diagnóstico

El diagnóstico se hace, sobre todo, con el interrogatorio, el examen físico y estudios radiológicos.

Tratamiento

La artrosis de cadera se puede tratar con antiinflamatorios, sin embargo, su uso prolongado puede provocar severos efectos secundarios. Muchas veces los pacientes llegan al punto de tener que realizar tratamiento quirúrgico (colocación de prótesis).

Por otro lado, la apiterapia, siguiendo el tratamiento correcto, puede ayudar mucho a aliviar el dolor, mejorar la movilidad y muchas veces detener o enlentecer el proceso de desgaste del cartílago. Es importante recordar que esto se hace sin causar efectos secundarios.

Los pacientes recuperan las ganas de realizar actividades, se sienten mejor y recuperan calidad de vida. Para aquellos que, inevitablemente, deban exponerse a una cirugía, la apiterapia los ayuda a llegar en mejores condiciones.

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